fbpx

¿Has escuchado mucho acerca del término Slow fashion pero realmente no sabes qué es y como nos impacta en el día a día, en este post te contamos más al respecto.

¿Cuántas veces en la vida nos hemos encontrado ante la angustiosa escena de un clóset repleto de nada que ponerse? Toneladas y toneladas de géneros y cajones a medio cerrar que curiosamente solucionamos comprando nuevas prendas con la promesa de aliviarnos y refrescarnos el estilo.

Y es que esta enfermedad crónica, contagiosa y muchas veces hereditaria del consumismo no es cosa nueva y lamentablemente el impacto que genera no solo afecta nuestros cajones, si no que silenciosamente ha ido en desmedro de toda la sociedad y del planeta.

 

Inicios de Slow fashion

La expresión “moda lenta” o Slow Fashion nace en Londres en el año 2007 de la mano de Kate Fletcher, profesora de Sostenibilidad, Diseño y Moda en el ‘Centre for Sustainable Fashion’. Fletcher compara la industria de la moda ética con el movimiento Slow que hasta ese entonces era relacionado a la comida, las ciudades y el estilo de vida.

Dicho planteamiento defiende la necesidad de información al consumidor y protege las identidades culturales y vincula sus acciones en torno al compromiso por mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos.

 

El nombre Slow Fashion es acuñado también como la antítesis del Fast Fashion, termino internacional para referirse a la industria retail de la moda, y se han definido con el tiempo una serie de acciones que definen al movimiento Slow Fashion, estas son:

  1. Oponerse a la moda producida en cantidades industriales.
  2. Optar por productos artesanales para apoyar a las pequeñas empresas, el comercio justo y las prendas fabricadas localmente.
  3. Fomentar el reciclado de prendas comprando ropa de segunda mano o vintage y donando las prendas que ya no se utilicen.
  4. Elegir ropa fabricada con materiales sostenibles y producida éticamente.
  5. Incorporar a nuestros armarios prendas clásicas y que duren más tiempo.
  6. Hacer nuestras propias prendas: reparar, personalizar, modificar… para así alargar sus años de vida.
  7. Disminuir el consumo de ropa: no comprar de forma compulsiva sino elegir prendas especiales y de máxima calidad.

 

Debemos entender que la moda lenta no es una tendencia de temporada, sino más bien una filosofía de consumo responsable de ropa, donde lo importante es educar a los ciudadanos sobre el impacto de las prendas de vestir en el medio ambiente, el agotamiento de recursos y sobre todo en la calidad de vida de quienes confeccionan prendas para el retail.

Ahora, después de leer todo esto te debes estar preguntando ¿Cómo parto con este cambio? Y como la idea no es abrumarte ni hacerte sentir que debes cambiar de forma radical todo lo que has hecho hasta hoy, te dejaré algunos tips para dar los primeros pasos:

 

Primero lo primero: ¡A revisar profundamente el closet!

Tarea tediosa pero gloriosa, desordenemos para ordenar, clasificar y elegir. Y acá quiero que te olvides de esa regla de “si no lo has usado en el último año es que no lo vas a usar jamás”, porque todas esas prendas que son tus regalonas, pero por diversos motivos dejaste de usar son tus potenciales “modificables”, a las que puedes darles un upgrade que se ajuste a tu estilo actual. Para esto Pinterest es una excelente herramienta de inspiración. Lo que definitivamente ya no te gusta lo puedes donar o hacer una venta entre tus amigas, para generar unos pesos extra, los que puedes invertir en el siguiente paso.

 

Compra inteligentemente

Aquí la frase clave es “Calidad y no cantidad”. Y es que tenemos la errada concepción de que si compramos barato estamos haciendo un buen negocio porque podemos comprar más. Pero realmente si le das una vuelta te vas a dar cuenta que este es el origen de todo el problema, por lo tanto, aquí es donde se puede cortar el circulo vicioso.

Comprar calidad es optar por prendas de excelente confección y de materiales nobles (adiós poliéster), que te van a durar incluso para ser heredadas, que normalmente son diseños atemporales que no responden a modas pasajeras y por sobre todo vas a estar aportando al desarrollo del diseño local. Te recomiendo partir por las prendas básicas, esas que vas a poder combinar para diversas ocasiones, como vestidos midi, blazers, el clásico pantalón negro o una delicada blusa de seda.

 

Con estos dos simples ejercicios ya serás una iniciada en Slow Fashion y te aseguro que poco a poco vas a ir entrando cada vez menos a las liquidaciones del retail.

Si te interesa seguir avanzando en este camino o si quieres conocer más del movimiento te sugiero que veas la serie “The True Cost” disponible en Netflix, que preguntes a las marcas de diseño nacional #QuienHizoMiRopa y que estés atenta a mis próximas publicaciones.

 

Aquí te dejo algunos otros links de interés que seguro te van a gustar. ¡Y siéntete libre de comentar y preguntar lo que quieras!

 

Links:
– Fashion Revolution Chile: Movimiento internacional

 Quinta Trends: Plataforma de Difusión de Diseño Chileno 

 Franca Magazine: Revista de difusión de Slow Fashion y Diseño Chileno

 

Margarita

Margarita Marín Guzmán - Directora Creativa en KILA KILA, Marca Chilena de Slow Fashion. Consultora Empresarial especialista en prácticas sustentables, comercio justo y comercio internacional.

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Hecho con ❤️ por emprendedoras para emprendedoras. Woman Go! 2020