fbpx

El bienestar hoy está de moda; la televisión, las redes sociales y  la publicidad nos invitan a cuidarnos, a estar bien.  Recibimos recetas que se supone que nos ayudarán a sentirnos satisfechas con nuestras vidas: dormir más de 8 horas diarias, comer sano, practicar deporte tres veces por semana, meditar, hacer yoga, estar con nuestras familias y [email protected], alejarnos de personas tóxicas, tener un trabajo que nos guste, gozar nuestros cuerpos, y otra serie de tips que se supone que siguiéndolos  nos permitirán lograr el ansiado estado de bienestar.

Y me parece bien, bienvenido todo lo que nos ayude a sentirnos más felices,  a evaluar positivamente nuestras vidas y a estar más satisfechas con ella. Sin embargo, el bienestar no puede ser solo un proyecto individual y el problema es que muchos de los mensajes que recibimos ponen al sujeto como eje central y también lo responsabilizan de  su capacidad o incapacidad de ser feliz. Y claro, por supuesto que hay cosas que dependen de nosotros, pero no podemos olvidar que somos seres sociales; que nos requerimos mutuamente; que pertenecemos a una comunidad y que somos en y con ella.

Es por esto que el bienestar también debe ser un proyecto colectivo; porque lo que le ocurre a mi comunidad también me ocurre a mí. Porque por más que me preocupe de cultivarme mental, corporal e espiritualmente eso no será suficiente para detener el calentamiento global, el acoso escolar, o la corrupción; y eso tarde o temprano también me afectará a mí.

Es por esto que la invitación es a que pensemos y hagamos del bienestar un proyecto comunitario, que entendamos el bienestar y la felicidad como proyectos que requieren de esfuerzos no solo  individuales, sino también colectivos. Ojalá que así como intentamos cuidar de nosotras, también nos preocupemos del cuidado de la comunidad a la cual pertenecemos.

Pequeñas cosas pueden ir haciendo la diferencia: para algunos puede ser a través del reciclaje, para otros a través del consumo consiente, para otros preocupándose de conocer y ayudar a sus vecinos. Cada una  sabe qué  le hace más sentido, y desde dónde y cómo puede aportar.  Lo importante es no perder de vista que el  bienestar personal, requiere del bienestar colectivo y que todos somos responsables de construirlo.

Carolina Aspillaga

Psicóloga, profesora e investigadora. Me interesan temas de género, pareja y bienestar. Me gusta la naturaleza, leer y pintar.

No Comments Yet

Leave a Reply

Your email address will not be published.

Hecho con ❤️ por emprendedoras para emprendedoras. Woman Go! 2020