Entrevista:La cocina saludable, apasionada y feliz de Connie Achurra

Encontró su vocación compartiendo sus conocimientos de la alimentación saludable a través de las redes sociales, libros, cursos y televisión. 

Cómo fue su proceso para llegar donde está hoy en día, cuál es su mirada sobre las mujeres y el emprendimiento, son algunos de los temas que conversamos con Connie y compartimos con ustedes en la siguiente entrevista.

Una experiencia de salud personal,  llevó a la conocida cocinera y rostro de televisión al ámbito de la alimentación saludable.  Canalizó sus conocimientos y se encontró con el camino del emprendimiento. Está feliz con el cambio que han experimentado las mujeres en Chile y está preparando  la tercera edición de su libro “Cocina Sana y Feliz”, acerca de eso y más conversamos en esta entrevista con Connie Achurra.   

 

 ¿Cómo resumirías tu llegada a la cocina sana y al emprendimiento?

La cocina saludable fue para mí, como una especie de terapia súper personal,  después de haber tenido un historial de trastornos alimenticios. De alguna manera la alimentación saludable aparece con la llegada de mis hijas, como un destello de claridad y de ahí en adelante se vuelve una pasión. Y de manera bien azarosa,  sin haberlo planificado mucho, termina convirtiéndose en mi pega actual y ha sido como una historia muy orgánica.

¿Cómo fue el proceso desde que la comida saludable pasa además de ser un estilo de vida un emprendimiento?

Fue a partir de una necesidad. Hace 5 años atrás ya venía haciéndome mi camino con la cocina, como una búsqueda personal. Hace  cinco años me separé y ahí se me produjo un terremoto económico y el tema de la cocina saludable apareció como una posibilidad de pega inmediata. Fue ponerme a hacer clases, aprovechar  mi casa, mi espacio, me puse hacer clases de un día para otro. Sin ninguna expectativa, ni experiencia y la verdad es que tuvo un impacto, mucho mayor de lo que me hubiera imaginado. Me acuerdo que la primera vez que hice un afiche,  lo publiqué y a la hora me metí al mail y tenía como cien mails y a la hora, tenía los talleres llenos, no lo podía creer… Me aterré y empecé a hacer talleres como loca y los primeros dos años recién separada, viví de los talleres que hacía: miércoles, jueves  y viernes en la noche, sábado y domingo en la mañana y partía a La Vega. Mis alumnas llegaban y se iban a la once de la noche y yo lavaba loza hasta las dos de la mañana y me levantaba a las seis, para preparar a las niñas para el colegio, después estaba todo el día en función de los talleres. Y así andaba como en el lado b, en la parte menos glamorosa, reventada de cansada,  pero aprovechando este impulso y por otro lado, sintiendo como que era una tremenda oportunidad y era lo que en ese momento me permitió, parar la olla, pagar el arriendo. Pero todo esto apareció como de manera muy fortuita, no lo planifiqué mucho.

 

¿En ese proceso vislumbraste que lo que hacías era un emprendimiento?

Sabes no mucho. Yo  siempre he trabajado independiente, soy del lado de las artes, por lo tanto nunca he trabajado mucho como empleada de nadie,  pero como lo que he vendido -la mayor parte de mi vida- han sido servicios, más que productos, como que nunca me había sentido como una emprendedora, ni como una empresaria. Es una cosa que hace muy poco tiempo logré entender: que claro que soy una empresaria y nunca lo vi así. En el área de los servicios es distinto, sobre todo cuando lo ves desde el arte. Yo durante una época importante me dediqué  a restaurar muebles, a pintar cuadros, pero como que nunca lo vi como un negocio, era como: “Soy una artista que vende su arte”. No era como soy una empresaria que vende un producto, a mi todo ese cambio de paradigma es una cosa muy nueva, me ha costado entenderla, ha sido como algo muy nuevo en mi vida.

 ¿Ves a muchas mujeres en este camino del emprendimiento?

Muchas, muchísimas por necesidad, por opción, me encanta que eso esté pasando. Creo que de alguna manera la irrupción de las redes sociales en el mundo, permitieron que muchas mujeres empezaran a mostrar ese trabajo- como súper anónimo-   la que bordaba, la que tejía, la que pintaba. Que eran cosas que uno hacía como hobbie y todas esas pequeñas cositas, comenzaron a tener un valor diferente. Se empezaron a volver pegas, o pequeños negocios, como desde la artesanía un poco más y encuentro hermoso que esté pasando. Siento que las mujeres tenemos ahí,  como una capacidad de reinventarnos de sobreponernos a las adversidades, tal vez mayor que los hombres y estar siempre inventando cosas, proyectos uniéndonos entre nosotras, haciendo cosas en conjunto, armando redes, armando cadenas , trabajando de manera comunitaria , encuentro que es precioso . 

¿Cuál es tu mirada de la mujer actual? 

Creo que la mujer chilena actual  es una mujer ultra aperrada. Con ganas de hacer cambios,  siento que las mujeres chilenas como que nos pegamos un cambio –sin que los hombre se enojen, los adoro también –,  pero creo que las mujeres, nos pegamos como una madurada grande como género. En montones de áreas, en la relación con nosotras mismas, en el resto de la relación con otras mujeres, con nuestros hijos, con la culpa. Siento que nos pegamos una crecida importante  y que también de algún manera las mujeres de mi generación de 40, estamos criando a nuestras hijas con esta otra visión. Porque no queremos que carguen con las mochilas que nos hicieron cargar a nosotras y siento que los hombres no todos, -porque hay una generación de hombres  súper diferentes también, muy partner-, pero en general una generación más antigua de hombres todavía muy conservadores. Siento que se están quedado súper atrás, como en la manera de relacionarse con las mujeres. Encuentro que más allá de las cosas cliché, de que nos empoderamos, hay una cosa real que tiene ver con entender en el lugar en que estamos. Con entender el poder que tenemos y creo que en estos últimos dos o tres años,  avanzamos lo que no se había avanzado en 15 o en 20 años y encuentro que es hermoso. Espero que los hombres en algún minuto, -los que todavía no lo han hecho – se pongan a la par, porque es la única manera de que podamos avanzar de manera real.

 

¿Cómo lo hacer para equilibrar el rol de mamá y trabajadora?

Yo trabajé por cuatro años, como profesora de música en un colegio-porque esa es mi profesión-  no alcancé a vivir esa experiencia como de dependencia, siempre he trabajado independiente. Al igual que mucha gente en mi familia, -que es del de arte-, por lo tanto,  para mí es como muy normal, porque siempre ha sido un poco así. Es el ambiente en el que me he movido. En esta cosa de ser independiente con todo lo bueno y lo malo que también tiene. 

 ¿Con qué “contras” te encontraste en este camino? 

Creo que son los contras que todo el mundo conoce, las dificultades que se tiene para tomar vacaciones. Creo que me he tomado vacaciones reales dos veces en mi vida. Veo que mis amigas que tienen pegas formales,  se toman vacaciones todos los años. Pero uno distribuye las platas de otra manera, uno tiene una manera distinta de relacionarse con el tiempo. El sistema se relaciona distinto cuando eres independiente, eres menos rentable, menos seguro, menos estable  y yo estoy acostumbrada, me acomoda y me gusta .Pero tiene otras cosas que son impagables para mí, que tienen que ver con manejar los tiempos, con decidir  lo que uno quiere hacer. Con ser dueña con tu tiempo al final, que a esta altura de la vida, no sé si hay un tesoro más grande que eso. Por otro lado no es fácil,  porque cuando uno maneja su propio tiempo,  no cuesta nada que el tiempo se te vaya viendo Netflix,  después te das cuenta que no has hecho nada .Es una pega súper difícil,  la autodisciplina es un tema, pero a mí me gusta. Ser mamá es rico, porque de alguna manera te da la flexibilidad de estar en momentos que otras mamás, no pueden estar por la pega, es el espacio que más me acomoda, eso no significa que no haya meses, donde estoy metida  de 8 a 8 trabajando. No tengo tiempo ni para respirar y cuando me toca de alguna manera, los disfruto, porque no es algo que haga habitualmente. Cuando estoy grabando temporadas del programa me toca estar 3 o 4 meses, que estoy como abducida, que grabo de lunes a viernes de 9 a 9. No sé nada más del mundo que  grabar, pero después vuelvo a esta dinámica de la independencia, donde yo manejo mis tiempos, me gusta también ese contraste.

 En la actualidad ¿Cuáles son tus proyectos?

Acaba de terminar de salir al aire la primera temporada de Comer y Sanar  en el canal de TV Mega. Estamos en todo el proceso de pre producción de la segunda temporada,  más un programa nuevo que vamos hacer que es solo de cocina; un programa cortito muy entretenido. Además estoy trabajando en mi tercer libro, que deberíamos editar el próximo año. Estoy preparando  la segunda edición de un curso online que lanzamos este año con la Fran Saval – que es mi socia- que se llama “30 días Para Mí”. Este año lanzamos la primera edición en junio, – es una especie de piloto- que fue un éxito y ahora en  noviembre, lanzamos la segunda edición que es un curso online que dura exactamente un mes y que tiene que ver con alimentación, con hábitos que es muy bonito. Esos son como mis grandes proyectos, así como que mandan, pero además son millones de proyectos chiquititos entremedio. Siempre todo tiene que ver con alimentación, con hábitos y con mi tema. 

 ¿Qué nos puedes contar acerca de la producción de tu último libro y cuándo lo vamos a poder conocer?

 Es “Cocina Sana y Feliz 3”, finalmente decidí hacer una trilogía, Cocina Sana y Feliz 1 y 2 , llevan dos años y la verdad es que les ha ido increíble, llevan más de 80 mil libros vendidos, que en Chile es como harto, es como longsellers como les dicen-, cuando se mantienen como súper ventas en el tiempo- ha sido muy bacán y ahora voy con el tercero,  que es la saga en el fondo. Después voy a empezar con libros un poquito distintos, un poco más temático. 

 

¿Qué mensaje les dejarias a las mujeres que te leen?

Mi gran consejo para cualquier persona que quiera emprender o armar un negocio,  es que hay que hacerle caso a la cabeza, pero hay que hacerle más caso a la guata. Yo siento que cuando uno decide meterse en un negocio- de lo que sea -tiene que ser siempre algo que te haga sentido desde las vísceras. Algo que tenga que ver contigo, con tus pasiones, que te mueva. Meterse en un negocio que sea una tendencia, pero que a ti no te apasiona  que no te mueve, a largo plazo, siempre se transforma en una mochila. Encuentro que es demasiado importante el placer en el quehacer. Siento que los emprendimientos tienen que nacer de uno, hay que buscar en uno y preguntarse: ¿Qué es lo que yo sé hacer? ¿Para qué soy yo buena? Esos son los emprendimientos, que a la larga terminan funcionando, que tiene que ver contigo, porque cada paso que vas dando,  lo vas disfrutando. Tomando en cuenta que los emprendimientos cuestan, la primera etapa es tremendamente hostil, donde uno, generalmente no gana ni uno y todo es trabajo y trabajo y ponerle el hombro y si las cosas no nace de esas energías, es muy difícil que sea viable en el tiempo. 

Entrevista realizada por Soledad Lorca.

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