Cómo salir de una crisis emocional y calmarte

A veces la vida te pone en situaciones límite, extremas, algo así como estar flotando en medio de la nada y sin posibilidades de salir, asi es fácil perder el control y las ganas de seguir delante, pero es posible manejar esa sensación y dar paso a un nuevo estado donde la confianza supera cualquier miedo e inseguridad. Se trata de la Rendición, en el mejor de los sentidos.

Rendirte a lo que está sucediendo sin pretender cambiarlo sino al contrario, siendo humilde contigo misma y tu cuerpo, si quieres llorar, hacerlo, si estas triste, sentir la tristeza sin escapar de ella. Al hacerte cargo de ti, te estas respetando, estás aceptando tus emociones y generando un punto donde crear una solución y no un silencio como sucede al escapar de ti.

Cuando escapas en algún momento tendrás que afrontar tu verdad. Negar lo que sientes es como poner un tapón inmenso al flujo de la vida. No es fácil duele mucho y eso no es agradable pues vivimos en una sociedad donde aprendemos que el dolor es malo y debemos evitarlo a toda costa.

Lo cierto es que el dolor es necesario para crecer, es una forma de enseñanza que tiene la vida, pero tendemos a confundir dolor con sufrimiento cuando son conceptos muy diferentes. Sufrir es una opción que puedes descartar cuando aceptas el dolor. Tal como sucede en una herida que duele al principio pero duele más o sufres si la vuelves a tocar o pretendes acelerar el proceso de cicatrización.

 El dolor es la primera etapa en un proceso de cambios o transformación profunda, tu elijes si te quedas en el dolor permanente o lo superas, lo trasciendes y evolucionas.

Si estas en un momento de tristeza o atasco emocional te propongo hacer lo siguiente:

Siéntate y permítete sentir tu emoción, la que sea rabia, pena, frustración, etc. Luego cierra los ojos aunque estés llorando, sécate los ojos y respira bien profundo 3 veces, la idea es transformarte en una observadora de tu respiración contemplando la ruta de tu respiración, como el aire entra a una temperatura y sale a otra más tibio por tu nariz.

Date cuenta que existen pausas naturales al inspirar y expirar, verás como tu vientre y pecho se inflan y desinflan a cierto ritmo. ¡Tú cuerpo sabe respirar solo! Dedícate sólo a observar el proceso de la respiración.

Practicando este ejercicio vuelves al momento presente en 5 minutos, aunque sigas estando triste o abrumada, tu percepción de la situación será otra. Ya no estarás escapando de ti sino muy por el contrario, estarás respetando tus emociones y dejando de luchar en contra, es decir estarás permitiendo que lo que está sucediendo suceda.

Cuando te permites esos 5 minutos de “presencia” entras en un estado de calma a pesar de la tormenta, te has rendido al presente, has sido humilde contigo misma, has respetado tu momento y has permitido que tu cuerpo saque lo que te rebasa, algo así como entrar en el ojo del huracán donde todo está pasando y tú estás al medio observando.

Desde ese punto de auto observación nacen soluciones impensadas y salidas que creías imposibles ¿por qué? Simple, las respuestas solo pueden venir desde tu propia verdad y la calma. Que más verdadero que el espejo que la vida te pone en frente en momentos de crisis, que más honesto que verte sin adornos, muchas veces con problemas en tu emprendimiento o trabajo, sin pareja a veces, sin maquillaje, sin nada mas que contigo misma.

Finalmente, sin leer un libro ni asistir a una conferencia de crecimiento personal, renace la sabiduría que llevas dentro, desde tu corazón haciendo lo más revolucionario “rendirte al momento presente” y cederle las riendas de tu vida a la inteligencia que te habita y hace posible que estés viva.

Luego que practicas la “rendición” solo pueden suceder cosas buenas porque lo único que puede pasar cuando tocas fondo es subir. Te invito a practicarlo ¿te parece?

Sofía Pacheco

Terapeuta Holistica. Diplomada en Terapia Floral y Numerología Pitagórica

Ayudo a las personas a recuperar la armonía a través de programas de bienestar con asesoría holística, terapia floral para cuerpo y emociones, numerología pitagórica, meditación y hoponopono.

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